Estimadas maestras:
El contexto social en el que nuestros niños se desenvuelven está impregnado de una cultura de comidas rápidas en donde, al parecer, todo aquello que les cuesta trabajo lleva impreso la etiqueta de mejor evitar. Esta imagen ha sido generada por la simplicidad con la que ellos pueden acceder, gracias a los avances científicos, a internet, redes sociales, calculadoras, graficadoras, celulares, hornos de microondas, controles remotos, ipods, ipads y juegos de video, por señalar algunos de los instrumentos y equipos que existen en la actualidad.
No cabe duda de que todos esos logros de la ciencia, al alcance y para mayor comodidad de nuestros alumnos, reafirman que lo único constante en el universo es la necesidad de cambiar. Si bien, como lo señala Emilio Lamo en su libro Sociología del Conocimiento y de la Ciencia, toda la estructura social se formó durante muchos siglos en torno al flujo de energía (animal, humana o fósil), ahora se organiza alrededor del flujo de conocimientos y de información. La moderna sociedad, reconocida como sociedad del conocimiento resulta ser un ejemplo más para sustentar la transformación, pero aún validez, de la sociedad de riesgo que Urlich Beck definió en 1986 al publicar su libro y titularlo de la misma manera, en el que señalaba la existencia en el actuar social de una imperceptibilidad de los peligros, una dependencia del saber, una supranacionalidad basada en la globalización y una expropiación ecológica que, desde entonces, nos ha estado llevando de la normalidad a la absurdidad.
Las niñas y niños que tenemos a nuestro alcance, en las aulas, son parte de esas sociedades unificadas y, dadas las circunstancias (título del Prólogo del libro de Beck), la educación formal tiene y debe tomar cartas en el asunto desde un nuevo encuadre al que se la ha denominado el enfoque de competencias: saber, saber hacer, saber ser y saber decidir. Con ese marco referencial debemos, entre otras materias, hacer aprender Matemáticas.
Hacer aprender Matemáticas en este inicio de la segunda década del siglo XXI requiere, más que nuevas estrategias de aprendizaje, nuevos significados de lo que ello implica. Por eso, como parte del Proyecto Metis, se abre este espacio para su búsqueda y encuentro que, seguramente, nos llevará a un excelente ejercicio reflexivo de nuestro quehacer docente en relación con esta área del saber humano.
Espero lo disfrutemos juntos.
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